LABIOS CALIENTES

Hola, soy una cubana a la que encanta viajar por el mundo, conocer personas y vivir nuevas experiencias. Me llamo Dayana, no me da ninguna pena decirles mi nombre verdadero y mucho menos que encanta disfrutar del sexo al maximo en cualquiera de sus modalidades. Soy de las que siempre aprovecha el momento para experimentar, si hay un chico para tener sexo, lo hago, pero en esta ocasión quiero hacerles llegar la experiencia más exquisita que tuve con una chica que conocí en España, Madrid, una disco de ambiente, donde no había límites para hacer lo que nos daba la gana. Estaba sentada en la barra de aquel lugar y de reprente se acerca una chica de piel blanca, ojos azules como el mar, muy exotica, su belleza era hasta atrevida, en cambio yo, soy una chica de piel canela, oscura, de rasgos propios de mi país, con fama de mujeres calientes e insaciables. Recuerdo que llegó ella, se sentó, me ofreció un trago y comenzamos a charlar, creí por un instante que hablaríamos de chicos, pero en realidad comenzó a hablarme de las mujeres que estaban esa noche bailando sobre la barra, de lo bien que se veían sus cuerpos, y de sus pensamientos sexuales con las mujeres. Yo había pensado alguna vez en tener una experiencia así, pero jamás se había dado la oprtunidad, en la cama me considero puta, sin límites, pero tantas historias que he escuchado de lo bien que se sentía dejarse lamer el clítoris por otra mujer. Era una fantasía... Entre tragos, me hice la idea, no lo pensé mucho, punto... Comencé a hablar con ella, a criticar en buena manera los cuerpos de las mujeres, sus tetas, sus cruvas, sus traseros, hasta las bocas y la lengua. Ella solo me miraba como deseandome, y en cierto punto de la noche, sabía que ella no se aguantaría, y fue entonces donde me tomó muy fuertemente, me robó un beso metiendo su lengua en mi boca, al principio puse fuerza, pero me relajé, accedí y la besé, me entregué a esa sensación, de verdad sentí algo muy rico que me subía y bajaba, mi vagina enseguida sintió aquella sensación de placer. Me llevó de la mano al baño, un baño a oscuras, en seguida me bajó mi pantaleta, me subió el vestido, comenzó a bajar su boca lentamente desde mi cuello, besando mis tetas, y de repente sentí esa boca tan húmeda, caliente, y esa lengua que parecía un verdadero pene, chuapaba mi clítoris con esa pasión que ni los hombre me habían hecho sentir, puse mi pierna sobre sus hombros, yo me tocabas mis tetas, estaba excitada, no me importaba si me escuchaban gemir, ella estaba concentrada chupando mi clítoris, el vaivén de su lengua era un torpedo caliente, me chupaba duro y luego lo soltaba, estoy segura en menos de cinco minutos tuve mas dos orgasmos, esa chica era un demonio, y la lengua era una verdadero juguete sexual de los mejores, diría yo, el mejor, de repente, sentí que ella misma, gemía de placer mientras me chupaba el clítoris, me pude dar cuenta apenas, que ella se metía sus dedos en su vagina y tenía un goteo que había ya humedecido el piso... Visto que ya había yo acabado varias veces gracias a esa lengua caliente, la puse de pie de frente a mí, y le metí mis dedos en su vulva, apenas comencé a mover mis dedos dentro, se vino de una manera que parecía que estuviese orinando. Fué una experiencia lésbica tan exquisita que no pensé jamás que podía gustarme tanto. Diría que desde ese día soy muy lesbiana, y que el deseo por mujeres puede hasta superar al que he tenido por los mismos hombres. La lengua de esa chica me dejó exhausta, satisfecha, excitada, tanto que estoy pensando llamarla mientras les cuento a ustedes. Anímense a probar una experiencia así, y gocen, no hay nada mejor que sentirse caliente con una lengua y unos labios calientes. Uff, fué lo mejor...

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